Eso dicen.
Dicen que el tiempo lo decide todo, que el tiempo pone a cada uno en su lugar, pero el tiempo sólo nos da espacio para pensar y luego decidir. ¿Entonces porque nos exigimos vivir el momento y dejar de esperar? Pasa la mañana, la tarde, el día... Y así sucesivamente, hasta que pasa otra semana más y piensas que has perdido más de 58.690 de tus minutos, te agobias pensando en lo que podrías haber hecho y no hiciste, en los deseos que se quedaron por hacer y en las oportunidades que dejaste pasar... Pero así es la vida, un conjunto de momentos derrochados y aprovechados que escriben nuestra propia historia. Al fin y al cabo, sólo existe eso, un presente, un momento, un ahora, ya que el pasado sólo se encuentra en unos recuerdos enlatados en nuestra memoria y el futuro son decisiones impredecibles y latentes que están en cola para aparecer quizás en el momento menos inoportuno.