Francesco Guicciardini.
Cuando luchamos con quien no tiene nada que perder, luchamos con gran desventaja.
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En ocasiones nos caemos, nos levantamos y punto. Sin embargo otras veces nos caemos pero no podemos levantarnos porque nos hemos hecho demasiado daño, necesitamos quedarnos en el suelo, llorando y notando como alguna parte de nuestro cuerpo sangra y el dolor nos llena por dentro.Y solo nos queda esperar a que la herida se cure para levantarnos y volver a la normalidad, aún sabiendo que dentro de poco volveremos al suelo. PURO MANIFIESTO. El traidor tiene dos caras, la verdad solo tiene una.
Cuando luchamos con quien no tiene nada que perder, luchamos con gran desventaja.